ARJENI JARA
Villavicencio
Colombia
  • Ventas
  • Problemas del Corazón
  • Plantas
  • Violencia
  • Sida
Soy terapeuta, trabajo en Bogotá. Hace aproximadamente nueve años que practico los fuegos de la Terapia Homa y he podido observar que esta armoniza. Mi departamento en Bogotá fue muy armónico con los fuegos. Cuando resolví irme a vivir a Villavicencio puse en venta el apartamento. Ni siquiera puse avisos, ni en el periódico, ni en mi ventana, sino simplemente le dije a una vecina de la tienda, y ella me informó de algunas personas que llegaron allí a preguntar. Fueron cinco personas todas con opción de compra y fue algo muy rápido. Las personas que llegaron a la casa decían: aquí hay algo encantador, aquí se respira mucha paz. Realmente no caí en la cuenta porqué fue, sino cuando ya estuve en Villavicencio comencé a darme cuenta de ciertos resultado y de lo armónico que era mi apartamento.
Cuando llegué a Villavicencio le hablé a una cuñada de la Terapia Homa, de la maravilla de todo lo que se puede hacer con ella con las plantas. Yo siempre he tenido plantas, he usado la ceniza de Agnihotra y nunca les aplico insecticidas ni pesticidas y sin embargo se mantienen muy lindas inclusive algunas plantas que son de tierra fría y aquí en Villavicencio es tierra caliente. Todo eso le comentaba a mi cuñada sobre las bondades que tiene la Terapia Homa y ella en esos momentos estaba preparándose para un cateterismo. Le di el libro, lo leyó y a raíz de eso entonces ella me encargó la pirámide. Así empezó a realizar la Terapia Homa, el fuego del Agnihotra en la mañana y en la tarde. Esa mañana en que estaba programada su cateterismo se fue a Bogotá y se sacó una ecografía. La cosa es que ella después regresó y continuó haciendo la Terapia Homa. Al año siguiente regresó para un chequeo médico, a la misma clínica y el médico nuevamente empezó a tomarle una ecografía y le comenta: señora cómo es que a usted le hicieron una ecografía y la trataron de cateterismo, si usted no tiene nada, porque yo aquí no veo nada. Ese ecógrafo que le hizo eso, es muy tonto. Ella me cuenta que se reía por dentro. Resulta que el ecógrafo que la atendió la vez anterior era el mismo doctor que en ese momento le tomaba la ecografía. Y ella le dijo: fue usted mismo quien me lo hizo.

Otro caso muy interesante que ocurrió en Casillas. Un día entró la guerrilla e hizo algunos daños. Fueron a los bancos y no pudieron robar el dinero porque estaba en el emisor y estaba sistematizado, a pesar que le pusieron dinamita y todo a la caja fuerte. La policía se dio cuenta que llegaban, el comandante organizó a la policía pero tampoco salió a hacerle resistencia porque eran como cien guerrilleros y los policías solo veinte. Entonces sabiamente el comandante dispersó a su gente. Los guerrilleros se quedaron frustrados por no poder entrar y comenzaron a dar tiros de aviso al aire, (que significa, que el pueblo debe que abandonar sus casas en poco tiempo o acaban con todos).
De pronto una niña, hija del profesor que hace los fuegos del Agnihotra, le dijó: papito, hagamos el Om Triambakam. Allí mismo tomaron la pirámide y todo la familia se congregó. Así la guerrilla no entró a Casillas. Nadie se explica porqué, a pesar que ellos tenían las armas y podían hacerlo. Algo sucedió y desistieron de ello y desde esa fecha no han vuelto a hacer el intento de entrar al pueblo.
Ahora hay varias personas que regularmente hacen los fuegos y ya han tenido muchas experiencias al respecto. Casualmente uno de los que hace el fuego de Agnihotra, tenía unos hijos metidos en drogadicción y a raíz de eso comenzaron con la Terapia Homa y gracias a Dios pudieron salir de ese percance.
Uno habla con las personas y le dice que todo ha cambiado, que todo es más armónico, que hay alegría en la gente y que tiene otra forma de pensar.
Yo vivo con mi hija y mi yerno y mis tres nietos. Ellos consumen la ceniza de Agnihotra. Antes de salir de casa me piden la ceniza. Son niños sanos, poco se enferman, se visita al médico por el control. Acá hacemos campaña para difundir las cosas buenas y ya el grupo se ha ido agrandando, somos alrededor de veinte personas.
El médico que me trataba me comentó de un caso de un enfermo de SIDA, que venía perdiendo mucho peso, que no sabía que hacer para aumentar sus defensa. Entonces le di la solución con la ceniza de Agnihotra. Se le indicó al paciente tomar cápsulas que yo preparé con ceniza de Agnihotra. Esta medicina con la ceniza de Agnihotra siempre se regala, nunca se cobra por esta. Y después el se estabilizó en el peso y más bien en la siguiente cita había aumentado de peso, entonces le hice más cápsulas para que le siguiera dando. Por ahora no he averiguado que pasó con ese paciente.