El Renacimiento de Albert

En Noviembre de 1992, "Albert", pequeño árbol de aproximadamente 22 pulgadas de alto, entro a nuestro hogar como si fuese un adorno más; pero en realidad fue considerado como un miembro mas de la familia ya que mi hija Michell quiso que lo llamemos Albert.

Albert, el cual conocí al principio a través de una fotografía que me envió Meerta, mi esposa durante mi ausencia motivada por mi trabajo, me hizo sentir un profundo agradecimiento hacia él, pensando que durante mi ausencia, Meerta podría compartir con gusto su presencia y entregarle su atención con amor.

Desde entonces Albert se convirtió en un tema importante dentro de nuestras correspondencias y fue a mi regreso, cuando finalmente conocí a Albert que sentí como si yo viniese a interrumpir el enlace familiar y quitarle un poco de la atención que recibía diariamente y además decidí de darle un nuevo lugar afuera en la terraza para que se integrase directamente con la madre naturaleza.

Durante los próximos meses Albert siguió desarrollándose a su ritmo normal hasta cumplir su tercer año de vida. De repente comenzó el árbol a cambiar de apariencia y sus hojas empezaron a caer y su cuerpo a enfermar.

Albert comenzó a preocuparnos y decidimos asesorarnos para comprar algún remedio con el fin de ayudarlo pero ni los remedios ni el medio ambiente fueron capaces de salvar a Albert. Llegó el final de Albert: Él prefería morir. - Sentí como si fuera un castigo de su parte por haberlo alejado un poco del centro familiar. Esto sucedió en Agosto del 1994 y dejamos a Albert abandonado, aceptando su muerte y con la intención de sacarlo de la casa y deshacernos de el.

Al comienzo del 1995, Albert todavía ocupaba su lugar como un símbolo sin vida. En el mes de Febrero tuve la oportunidad de asistir a una charla en casa de mis queridos amigos Marlene y Abel donde tuve el privilegio de conocer al Gran Maestro Vasant y de su propia voz escuche por primera vez la palabra AGNIHOTRA.
Pude captar que el AGNIHOTRA era relacionada con la salida y puesta del sol y la importancia que tienen nuestras vidas con la fuerza energética de purificación mental, física y ecológica para el medio ambiente que nos rodea. El AGNIHOTRA conduce al estado de felicidad y amor y que practicando el AGNIHOTRA diariamente sus cenizas y su humo eran sanadores no solamente para el humano pero también para el ambiente y las plantas en general.

Me llamo tanto la atención el mensaje del Maestro Vasant que yo le pregunte como hacia para conseguir las herramientas necesarias para practicar el AGNIHOTRA y el me dijo que alguien vendría de Venezuela para informarnos al respecto.

Para el comienzo del mes de Marzo tuve la oportunidad de conocer a un miembro muy especial y muy querido de esta fuente y José fue el que nos enseño como practicar el AGNIHOTRA. Este mismo día le encargue todo lo necesario para poder comenzar a practicar nosotros mismos el AGNIHOTRA. Al día siguiente pudimos prender el primer fuego de AGNIHOTRA.

Después de practicar el AGNIHOTRA durante una semana me recordé que Albert estaba todavía en la terraza y fui a hablarle con la esperanza que me pudiese escuchar y le dije: "¡Albert, hermano mío! Este es un nuevo conocimiento por un ser de luz muy especial y quiero ponerlo en practica contigo. Perdóname por haberte abandonado durante todos estos meses, pero desde este momento voy a ocuparme de ti. ¡Tu ves esta pirámide! ¡Este fuego! ¡Este humo! Todo esto va a ayudarte a despertar de este sueno que no haz querido abandonar."

Desde este día comenzó a utilizar las cenizas del AGNIHOTRA y empece a echárselas a Albert recordándole que él iba a mejorar y decidí de tomarle una fotografía convencido de que algún día no lo volvería a ver de esta forma. A los pocos días fue tan grande mi alegría al ver que Albert estaba reviviendo que no me pude contener la emoción de manifestar el renacimiento de Albert y me puse a llamar todas mis amistades que siempre que me visitaban me decían "¿Qué estas esperando para botar este árbol?"

Hoy después de 25 días Albert se encuentra restablecido, lleno de vida con unas hojas verde luminoso. Y mis amistades y yo hemos determinado que el AGNIHOTRA es verdaderamente poderoso y no nos queda otra alternativa que de agradecer al Maestro Vasant por esta enseñanza divina.

Seguimos practicando el AGNIHOTRA con mayor convicción que nunca no solo por el hecho de haber vivido el renacimiento de Albert pero también por lo que puede aportar el AGNIHOTRA a todo el Universo.

Albert, un simple pequeño árbol, nos ha dejado a mis amistades y a mi un enorme mensaje, demostrándonos que nunca debemos perder las esperanzas, y que no existen obstáculos para poder cambiar cualquier situación por muy difícil que sea; todos podemos transformar nuestra vida en todos sus aspectos, y todos debemos amar y respetar a la madre naturaleza dentro de la cual nos desenvolvemos.

Un agradecimiento perpetua al Maestro Vasant V. Paranjpe por su enseñanza.
Un agradecimiento perpetua al AGNIHOTRA

Miami, el 27 de Marzo de 1995
Rafael Eduardo Díaz

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